Sobre thescribevaldemir

Men of God.

DONO DO JUMENTO É O DIABO

A entrada triunfal de Jesus em Jerusalém contém uma interpretação simbólica, sobre a libertação do homem da força do pecado e do Diabo. O jumento deve ficar por baixo e Cristo deve ficar por cima, muitos cristãos querem se promover através de Cristo, quando na verdade Cristo deve ser exaltado e o cristão rebaixado. (comentáro do Escriba Valdemir Mota de Menezes)
Anúncios

MARIA LIONZA DEMONIO DE VENEZUELA

Li este texto del pastor Pedro Carrillo  y me gustó el estudio histórico de esta tradición demoníaca que se perpetúa en el país de Venezuela. María Lionza es una manifestación de un demonio sexual y sensual que atormentán  los hombres siempre desde el principio de los tiempos. (Escriba Valdemir Mota Menezes)

———

Por el Pastor: Pedro Carrillo

NOTA: Este artículo está escrito desde una perspectiva cristiana evangélica, y está hecho con el fin de ilustrar a los creyentes en guerra espiritual para que no ignoren las formas de culto de otras religiones. En ningún momento se escribe para ofender o herir a creyentes de otra fe. De antemano disculpas a los que de alguna manera se sientan incómodos con nuestros comentarios, pero es una forma particular de ver las cosas. Recuerde que esta es una página especializada en guerra espiritual, evangélicos que luchan contra espíritus. Pastor: Pedro Carrillo.

María Lionza o India Yara es una figura mítica-sincrética autóctona del folclore venezolano. Representada popularmente como una “diosa” o “reina”. Es la figura central del llamado espiritismo marialioncero, culto en el que se mezclan ritos y creencias católicas, indígenas y africanas, incluyendo la santería y el vudú.

Como deidad, es similar a la Atenea y Demetria de los griegos mezclada con la Virgen María de los católicos. Es venerada como diosa de la naturaleza, del amor, de la paz y la fortuna, aunque los seguidores del culto también la invocan para pedir favores económicos, de salud, o provocar daños en terceras personas.

Comúnmente se le representa como una mujer mestiza con una corona de oro, una rosa en la mano y un banderín con su misión, el cual dice:”Protectora de las aguas y diosa de las cosechas”. Otra representación es como una bella señora vestida con un manto azul, plumas de colores y joyas, sentada sobre grandes boas o dantas y acompañada de pumas, jaguares o chivos. La leyenda señala que los españoles la denominaban María Alonzo, el nombre de una dama muy prestigiosa de España, cuyo nombre luego mutó a María Lionza. Manifiesta su presencia a través de una mariposa azul, para representar los mares y el cielo.

También se le suele representar como una mujer fornida montada sobre una danta (Jaguar o Jabalí) o sentada sobre rollos de serpientes, debido a que entre los indios la serpiente es el dios que gobernaba un fabuloso reino en las aguas subterráneas de aquellos montes y montañas. Considerada “La Reina” de la naturaleza, a quien todos los espíritus del panteón venezolano se sujetan, su trono está acompañado de todo tipo de animales autóctonos como tortugas y boas constrictor. La representan también con una pelvis de mujer en sus manos, para darle poder sobre la fertilidad, tanto en la naturaleza como en la humanidad. A ella acuden muchas mujeres estériles en busca de ayuda para concebir y muchos terratenientes para el aumento de sus ganados.

María Lionza y su bandera de reina.

No existe documentación histórica sobre la mujer representada, pero existen numerosas teorías contemporáneas sobre el origen del mito basadas en la tradición oral venezolana. Estas historias, aunque diferentes, coinciden en que María Lionza es un ser espiritual que habita las montañas de Sorte en el estado Yaracuy. Por esta razón, la región de Sorte es un sitio de peregrinación constante de los creyentes del culto marialioncero.

La llaman madre de la raza mestiza –aborigen con español- haciendo olvidar en el mestizaje todo orgullo por un lado y el maltrato nativo por el otro, logrando la unión y romance de dos mundos contrarios.

La cultura venezolana a la igual que la de América latina esta formado por la unión de las razas negra, india y blanca de los españoles. Ella es el centro de la trilogía de máxima jerarquía en las cortes espirituales venezolanas, conformada por el Cacique Guaicaipuro -Cacique de Los Caracas y otras tribus que se opusieron férreamente a los españoles-, María Lionza y el Negro Felipe – luchador durante las guerras de Independencia de Venezuela- .

Origen de María Lionza

Para el fin de la cosecha, los caquetíos o Jirajara (grupo prehispánico que pobló el occidente venezolano en lo que hoy corresponde a los estados Falcón, Lara, Yaracuy y Cojedes), del núcleo principal de la tribu, recibieron de su gran piache o mojan un doloroso presagio: Que a un cacique de la tribu le nacería una niña con los ojos de tan extraño color que, de mirarse en las aguas de la laguna, no podría ver sus pupilas. Además, tan pronto como esta niña de ojos de agua se viese reflejada en alguna parte, causaría la ruina de los caquetíos, por medio de una inundación”. Fue tan grande la aflicción de la tribu que desde entonces, cada vez que a un cacique le nacía una niña, pasaba angustia de muerte hasta que le anunciaban que, como siempre, en las mujeres de su raza, la recién nacida tenía los ojos negros.

El culto a las lagunas, a sus espíritus dueños y sus encantos, el uso de las cavernas como lugares consagrados a los rituales y los que relacionan la inundación con el fin y resurgimiento del mundo indígena, son algunos de los elementos propios de los antiguos mitos y cultos indígenas.

En la época de la conquista en medio de una feroz lucha por el dominio del territorio, los indígenas seguían fielmente a los caciques, formando grandes tribus para la defensa de su territorio con valentía y fiereza, en la zona centro occidental del país se erigía la figura de un recio cacique caquetío llamado “Yaracuy”, nombre que resaltaba la fiereza y fortaleza de su intrépida naturaleza, ya que “Yaracuy” en lengua caquetía quiere decir “El Fiero”.

Cuando la guerra estaba en su apogeo, la esposa del nombrado cacique dio a luz una pequeña alrededor del año 1.535 siendo este acontecimiento el inicio de una historia cuya transcendencia se fue fortaleciendo en el tiempo y se mantiene firme como parte de la cultura e venezolana.

Esta niña nació con los ojos verdes, curiosidad que bastó para ganarse el rechazo de la tribu y en especial de su padre quien decidió matarla, para evitar según sus creencias, supuestos males que auguraban la señal en los ojos del infante.

Tal decisión llego a oídos del cacique “Manaure” quien llegó a tierras caquetías y abogó por la inocente niña, siendo este el consejero principal de “El Fiero Yaracuy”, este accedió a las peticiones de “Manaure” y permitió que su consejero se llevara a dicha niña, encargándose él a partir de ese momento de su crianza y educación, Manaure llevo a la niña a un lugar situado dentro de las montañas de la región y dicho cacique le puso por nombre a la niña “Yara” , para identificarla ante la sociedad indígena como la primogénita del cacique “Yaracuy” y así se respetara su condición de noble dentro de la tribu. “Yara” fue llevada a un refugio (actualmente la montaña del Sorte), En el estado que hoy lleva el nombre de su padre, en donde creció y se educó aprendiendo la lengua española, con la ayuda, de su padre de crianza “El cacique Manaure”, ya que este tenía un permanente contacto con los españoles, usando generalmente la sabiduría y la estrategia política, mientras otros caciques usaban la violencia. Con este insigne tutor “Yara” logra desarrollar una personalidad motivada a dirigir la liberación de su pueblo.

Nieta del cacique Chilúa y biznieta del cacique Yare, todos grandes hombres guerreros y estadistas. El nombre de “Yara”, significa “agua”, y es el agua precisamente la que define su vida, su padre de crianza el cacique “Manaure” le prohibió verse en el agua, para que no se diera cuenta del color de sus ojos (verdes) y para que la maldición antes presagiada no se fuera a cumplir, por eso solo se le permitía bañarse o acercarse al agua de noche, cosa que debió haber sido muy erótica para los varones de su tribu. Una mujer joven y bella bañándose sola de noche. En una oportunidad una serpiente Anaconda, cautivada por la belleza de la joven mujer, la engañó y la hizo que se fijara en su propia reflejo en el agua de un pozo del río.

La india se dio cuenta de su belleza y del extraño color de sus ojos por primera vez en su vida. La serpiente, quien era el espíritu dueño del río, fue apresada por los espíritus superiores del monte debido a su mal proceder, pero esta se hinchó de rabia por la decisión de los espíritus superiores del bosque y desamor por la pérdida de esa mujer tan bella, tomando del agua del río hasta que logró sacar toda el agua, para luego morir reventada, inundando de agua a toda la aldea. De esta manera la joven y bella princesa terminó siendo la dueña del pozo, del río y de toda agua, protectora de los peces y luego de toda la flora y la fauna, por designio de los espíritus superiores de la montaña. De allí viene el nombre del río Yurubí en Venezuela (significa agua caudalosa) que surte de agua dulce a la ciudad de San Felipe en Yaracuy, capital de ese estado. También del parque nacional Yurubí, creado para salvaguardar la cuenca del río que lleva su nombre. El hogar de Yara se llamaba “Quibayo” lugar que todavía existe en la montaña que posteriormente un geógrafo catalán describiría en sus mapas como “montagne de la bonne sorte” (montaña de la buena suerte) o simplemente “montaña de Sorte”, como se conoce hasta hoy.

La historia de Yara está estrechamente ligada con la de su padre Yaracuy. Resulta que Yaracuy comandaba un imperio de más de 500 poblaciones indígenas, conocida como Guanabacoa. En el momento del descubrimiento, el inmenso imperio central estaba integrado por tribus, tales como los tarananas, yaritagua, Acarigua, torondoyes, y zarazas y otras tribus, entre ellas los macuares y los caripes se aliaron con los españoles para hacerle frente a Yaracuy. El conquistador Diego García de Paredes, junto con el capitán Juan de Vargas, intentaron tomar tierra firme e instalarse en el bastión de El Tocuyo, que hacía parte del territorio del feroz cacique, pero Yaracuy los venció en la batalla de Cuyucutúa. “Yara” continuó ayudando a los indígenas a defenderse del dominio extranjero hasta que logran contactarla utilizando a la iglesia católica como intermediaria, una monja logra persuadir a “Yara” de reunirse con el capitán Ponce De León, el representante del ejército y del gobierno regional español, para tratar de dar fin a través de un acuerdo a dicha guerra con “Yaracuy” y sus legiones indígenas, el encuentro con “Yara” y la monja se llevó a cabo en un lugar neutral, en donde la representante de la iglesia queda conmovida con la mágica figura de “Yara”, no solo por su belleza, sino por el encanto que emanaba su presencia. De acuerdo a la descripción que los indígenas hacían de Yara, ésta era una mujer triste de grandes ojos verdes, pestañas largas y amplias caderas. Olía a orquídeas, su sonrisa era dulce y melancólica, los cabellos lisos y largos hasta la cintura, con tres hermosas flores abiertas tras las orejas.

La monja sugiere a “Yara” que se presente ante los representantes del gobierno español con un atuendo, que aunque muy simple cubriera la desnudez que siempre la acompañó desde su nacimiento y recomendó dicha monja que “Yara” se presentara ante esas personalidades con el nombre de María (para enaltecer a la madre de Dios) y madre de la iglesia católica y así causar una buena impresión a aquellas autoridades regionales españolas. “Yara” queda inmutada ante dichas peticiones, pensando que eran costumbres de esa cultura que desconocía y que no entendía, por lo que le restó importancia a dicha petición, por lo que accedió antes de continuar el viaje. Estos hechos ocurrieron por el año 1552 fecha en que fue capturado y condenado a muerte el feroz cacique “Yaracuy”. Sin conocer estos planes mientras el cacique “Yaracuy” era capturado y “Yara” ajena a lo que estaba sucediendo, se acercaba a la guarnición española con la intención de mediar y llegar a un acuerdo para ponerle fin a las hostilidades. Este encuentro había creado gran expectativa en la población indígena, muchos se aglomeraban para ver de cerca a la que según ellos era la “diosa viviente protectora de los indios” y mientras más se acercaba al sitio de reunión convenido, seguía creciendo la masa de indígenas que se agolpaban en ese sitio y quienes ofrecieron montarla en una danta (también conocida como onza o Jaguar), para enaltecer su entrada al amurallado lugar español. “Yara” es recibida por los representantes del gobierno español y de la iglesia católica, de inmediato se percata de que su padre está prisionero. “Yaracuy” yace postrado y maniatado en el suelo a la vista de todos. La intención era demostrar a la resistencia indígena la caída de su líder y así dar un duro golpe a la moral de su pueblo, justo en ese instante, “Yaracuy” y “Yara” cruzaron sus miradas, lo que de inmediato hizo vibrar la sangre que los unía y los abrazó el instinto familiar. El orgullo de “Yaracuy” los había separado en el pasado, pero en esa oportunidad, ese mismo sentimiento los uniría para intentar escapar de la traición a la que se enfrentaban. Para evitar la caída de su hija, “Yaracuy adelanta su plan de fuga y se libera de las ataduras, enfrentándose a sus captores en una desigual lucha. El feroz cacique caquetío consigue desarmar y poner fuera de combate a varios soldados y al fin sucumbió bajo el fuego de los arcabuces.

Aquí se produce una de las escenas más representativas de la historia de Venezuela, la cual muestran con mucho orgullo los venezolanos: La voluntad, arrojo y valentía de un indio venezolano, que se negó a ser esclavo de los españoles y que defendió a sangre y fuego su territorio y soberanía. Yaracuy que logró aprender la lengua española, dejó escuchar sus últimas palabras. “Me voy, pero no solo”, esta confusión logra hacer que la india Yara escape de aquel lugar escoltada por cientos de indígenas.

Todo esto sucedió en lo que hoy son las ruinas de San Felipe el Fuerte, nombre completo de la actual ciudad de San Felipe, la cual se encuentra unos 270 kilómetros al sudoeste de Caracas y es la capital del estado que hoy lleva su nombre, Yaracuy. Es por estos hechos ocurridos en la caída del cacique Yaracuy que, tiempo después pagarían con sus vidas los hombres, mujeres y niños españoles de la única ciudad totalmente amurallada de Venezuela. Los miembros de la tribu de Yaracuy entraron en el fuerte y mataron a todo ser viviente, humanos y animales para luego quemar y destruir toda la ciudad, trabajo que terminó el terremoto de 1812. Por esa razón en las ruinas del fuerte solo quedan las lozas del piso y algunas pocas paredes de lo que fue una vez una ciudad completa.

Una vez muerto Yaracuy, Yara asumió el cacicazgo de su tribu, como fue el caso con muchas indias venezolanas, que se vieron en la necesidad de convertirse en caciques por la escasez de hombres, dejada por la guerra contra la invasión conquistadora. Yara como cacique comenzó a ser una magnífica estratega militar y los españoles siguieron teniendo bajas en sus bandos como cuando Yaracuy todavía vivía, pero ahora de parte de su hija. Por eso fue necesario por los españoles ordenar la captura de Yara. Unos curas católicos fueron los primeros en entrar en contacto con Yara y la trataron de cristianizar y hasta le dieron el nombre cristiano de María del Prado de la Talavera del Valle de Nivar. Sin embargo sus intentos fueron en vano, Yara no cedió ante el culto a un Dios hombre (Jesucristo); bueno pero asesinado al igual que ellos lo estaban siendo de manos de los españoles. Yara siguió siendo guerrera y la Montaña de Sorte era su fuerte. Los españoles le siguieron hasta allí, pero Yara mágicamente se perdía entre la selva, entre los caminos y las brumas de la montaña. Esto es lo que dio pie al comienzo de la leyenda de María Lionza.

Finalmente Yara fue acorralada por los españoles. Sin miedo, Yara subió a un árbol alto, encima de un pozo del río; viéndose rodeada y comenzando sus perseguidores a subir el árbol, Yara se lanzó al pozo de aguas cristalinas desde lo alto del árbol. Una vez disipada la espuma y las burbujas, los españoles esperaron ver salir a Yara, ver su cuerpo aturdido o muerto por el golpe, sin embargo Yara nunca salió del pozo. Los soldados buscaron en el pozo, río arriba y río abajo pero Yara no apareció. Retirándose del lugar y ya habiendo avanzado un buen trecho del camino, los soldados voltearon y vieron a Yara en la parte de arriba de la montaña, completamente desnuda montada sobre una danta (mamífero comestible del tamaño de un jabalí, de nariz prolongada en forma de pequeña trompa), con sus brazos en alto sosteniendo un hueso de cadera de mujer.

Con este gesto Yara quiso decir que su prole, su gente, su hogar y su cultura estarían a salvo por la fertilidad y aptitud guerrera de la mujer venezolana. En esto se distancia la historia de Yara de la de su padre Yaracuy; Según la leyenda, Yara no se dejó atrapar nunca, de hecho no hay registro de su muerte ni de su captura. Según la leyenda, Yara nació y vivió libre.

Alejandro Colina; Escultor

General Marcos Pérez.

Esta es la pose que capta el artista Alejandro Colina (quien murió el mismo año que hizo la escultura, 1901-1953) en su escultura hecha en 1.953 sobre un pedestal de 4,5 metros de alto, donde la exhibe montada sobre una danta, la cual tiene en sus patas una serpiente enroscada y ella sostiene en lo alto con sus manos una pelvis de mujer. Esta escultura fue ordenada por el dictador y Presidente de la República, General Marcos Pérez Jiménez devoto de María Lionza, quien mandó que se erigiera en medio de la autopista del este, cerca de la entrada de la Universidad Central de Venezuela, con la esperanza de que su mandato en el país se prolongara. Esa escultura se mantiene hasta nuestros días y al pie de esta, se colocan numerosas ofrendas florales y frutales, y se le colocan cartas de petición pidiendo favores. Este punto de la ciudad de Caracas es considerado por los fieles a este culto, como el centro energético de la ciudad.

Escultura de María Lionza en ciudad de Cararácas.

Origen de su nombre.

El mito de Yara sobrevivió a la conquista española, en este sentido, Yara fue cubierta por la religión católica con el manto de la virgen cristiana y tomó el nombre de Nuestra Señora María de la Onza del Prado de Talavera de Nivar. Sin embargo, con el paso del tiempo, sería conocida como María de la Onza, y más precisamente, María Lionza.

Sus seguidores la llaman “la doña”, por ser según ellos la señora y dueña de sus vidas. Otro de los apelativos que le atribuyen es el de “reina”, por ser la emperatriz de las veintiuna cortes de espíritus de la religión venezolana. También la llaman “madre” todos sus seguidores, ya que ellos se hacen llamar “los hijos de María Lionza”. El último calificativo es el de “diosa” porque según la mitología de su origen, se volvió una deidad y vive en las selvas de la montaña de Sorte.

Sus manifestaciones o símbolos.

María Lionza se manifiesta en visiones o sueños de aquellos que ha logrado incautar, ya sea por hechicerías o por posesión voluntaria, de diferentes maneras, entre ellas:

1. Como una serpiente; la forma, el tamaño, el color o la cantidad es variable. Es la manifestación más frecuente. En ocasiones presenta una corona (puede ser pintada) en la cabeza, por creerse la reina.

2. Como un León; por ser el rey de la selva, generalmente acompañado de una pantera negra (Negro Felipe) y un tigre (Indio Guaicaipuro).

María Lionza vestida de blanco con la mariposa azul.

3. Como una Mariposa Azul; representando la metamorfosis o cambios que puede realizar en una persona hacia la sabiduría, con el azul de los mares y del cielo que representan la naturaleza, esta manifestación es menos frecuente en ella.

4. Como lluvia, inundación, arroyos, mares, olas, ríos caudalosos, aguas sucias o barriales; por atribuirle mitológicamente la supremacía sobre las aguas.

5. Como un toro, representando su fiereza, suele presentarse a veces como un toro con corona, generalmente blanco o negro.

María Lionza desnuda, como diosa de las serpientes y de las aguas,

con mariposas volando a su alrededor.

6. Como una mujer desnuda muy sensual y muy hermosa, a veces se presenta con vestiduras blancas. Puede aparecer para seducir o hacer el amor a los hombres, como también para encantar a mujeres e inducirlas al lesbianismo o a la prostitución.

María Lionza seduciendo a los hombres.

7. Como tortugas; que son el símbolo de la naturaleza, que según la mitología venezolana ella la rige.

Manifestaciones físicas en medio de un trance.

Cuando un médium o materia, recibe en su cuerpo al espíritu de María Lionza, se manifiesta físicamente de una manera muy particular. Generalmente ella prefiere el cuerpo de una mujer para poseerlo, aunque en ocasiones muy escasas ha bajado en el cuerpo de materias masculinas.

Cuando ya está en el cuerpo de la médium toma una posición muy sofisticada. Se sienta muy elegantemente y se expresa con una voz suave, muy femenina y con mucha educación, como una mujer de clase alta. Cuentan algunos que ella tiene ciertos rasgos de las mujeres españolas del siglo XV. Su físico representa las dos etnias enfrentadas en ese siglo, la española por una parte y la indígena por otra.

Los movimientos de sus manos son muy particulares, la palma de su mano derecha se abre, colocada en forma vertical y con unas vibraciones parecidas a los que hacen las personas que tienen el mal de Parkinson, moviéndolas hacia arriba y hacia abajo. Las manifestaciones en las personas que han sido poseídas por ella por medio de una hechicería son similares. No cambian por el hecho de ser médium o ser hechizado, es el mismo espíritu y siempre se manifiesta físicamente de la misma manera.

Este espíritu sufre en ocasiones algunas variaciones en sus manifestaciones, a las cuales hay que estar muy atentos. Es posible que se presenten algunos movimientos y gestos lujuriosos, ya que también tiene esa naturaleza. Emite gemidos como los de una mujer en éxtasis o movimientos corporales como si estuviera haciendo el amor.

Cuando este espíritu está en el cuerpo de una persona, le duerme las manos y la boca especialmente, tomando control de las coyunturas de los dedos, torciendo el dedo pulgar hacia dentro de la palma de la mano, escondiéndolo entre los cuatro dedos restantes.

Sincretismos de María Lionza con otros espíritus.

Dentro de la adoración de los espíritus del ocultismo, se han hecho sincretismos o fusiones entre ellos. Es la unión de un espíritu con otro, teniendo en cuenta sus atributos o cualidades. Veamos algunas de las fusiones que han hecho de María Lionza con otros espíritus:

1. Con Yemayá y Ochún: Estos son espíritus de las siete potencias africanas de la religión Yoruba, debido a que a estos espíritus se les atribuye soberanía sobre los cuerpos de agua al igual que María Lionza. Dicen que dominan sobre lagunas, ríos, mares y la lluvia.

2. Con la Virgen María; deidad de los católicos, ya que aparece como la reina del cielo e integrante de la trinidad (El negro, el indio y María Lionza) de Venezuela, utilizada como una réplica de la sagrada familia de los católicos constituida por Dios Padre, el Hijo y la Madre María.

3. Con Eva; ya que según la mitología del origen de María Lionza, ella fue engañada también por una serpiente y se le atribuye el origen de la vida, dadora de la fertilidad femenina. De allí la pelvis que posee alzada en su mano.

4. Con Boitatá, espíritu Brasileño que es una serpiente de fuego, protectora de los bosques y la naturaleza, atributos que también le otorgan a Lionza.

El Baile de la candela (12 de Octubre).

Es en Quimbayo, como es conocido el lugar de la resistencia indígena, donde se reúnen a realizar el “Baile de la Candela” o baile de las Brasas, es el momento social más importante del culto a María Lionza. Se realiza cada año al amanecer del 12 de octubre, y en él participan los creyentes de los diferentes espíritus de las cortes venezolanas.

Las personas después de ser poseídas, caminan por un sendero de brasas de candela, esto lo hacen para verificar la autenticidad de la manifestación espiritual.

Hechizos o magias que hacen con María Lionza.

María Lionza en su esencia es un espíritu utilizado en la brujería por los chamanes, médium, bancos y hechiceros. La presentan como un espíritu benévolo, pero en la realidad se utiliza más para hacer daño, para castigar o para vengarse, que para ayudar alguien. Los trabajos de magia realizados por los brujos y hechiceros por medio de este espíritu son los siguientes:

1. Proteger de maleficios o hechicerías, las llamadas aseguranzas.

2. Para quitar el mal de ojo y realizar despojos o exorcismos de maleficios enviados para hacer daño, lo que llaman limpieza.

3. Para producir un aborto a larga distancia sin tocar a la persona.

4. Para destruir la relación amorosa o matrimonio de una pareja.

5. Para atrapar a un hombre, hacerlo que se enamore perdidamente de la mujer en cuestión.

6. Para atormentar la mente de alguien con voces, con pensamientos involuntarios, insomnio, alteración de los nervios de alguien y desespero incontrolable. También puede llevar a una persona a la locura.

7. Destruir material, física y financieramente a una persona, acabar con negocios o empresas.

8. Producir dolores agudos y tormentosos en algún lugar del cuerpo.

9. Para perder peso hasta quedar totalmente en los huesos. Hacer caer el cabello y lanzar a la cama con dolencias en los huesos.

10. Para adivinar por medio de la lectura del tabaco.

Los Bancos o Sacerdotes del Culto a María Lionza.

El Banco, viene a ser dentro del Culto a María Lionza una especie de Sacerdote guía, y su figura es tan importante como la del médium que trabaja incorporando los espíritus. Lo que se conoce en el argot popular como espiritista o brujo experimentado.

Del Banco depende la canalización del espíritu que encajona (descender al cuerpo del médium) en la materia. El Banco Espiritual es un médium que tiene muchas experiencias, por el tiempo de práctica, la cantidad de espíritus que ha bajado y los conocimientos que ha adquirido tanto en el culto como en observancia a otros bancos. También es el que recibe directamente los misterios y secretos por parte de los mismos espíritus; revelaciones que no son dadas por los espíritus a otras personas así nada más. Es el que tiene los conocimientos de los rezos, los conjuros y las plantas que se deben utilizar en un ritual. Ser Banco, es un privilegio muy grande para un espiritista; un papel que está lleno de deberes y de responsabilidades inimaginables… Incluyendo la de velar por la salud física de la materia (médium) o lo que es lo mismo, resguardar la vida de las materias que se encuentran en trance.

Tan importante es el papel del Banco, que es a través de él con quien el espíritu hace el primer contacto, ya que antes del espíritu encajonar (incorporar) en la materia, los fluidos espirituales recorrerán el cuerpo del Banco y de él tomaran la fuerza necesaria para incorporarse “completamente”. Es por ello, que el Banco mantiene una comunicación extrasensorial con el espíritu muy especial.

Es el Banco, por esta facultad, quien puede entender casi a la perfección el Idioma que hablan los espíritus, como el de los Indios, los Vikingos o Africanos. De igual manera, el banco, sin necesidad de que el espíritu que se encuentra presente así lo indique, procederá a elaborar oráculos (figuras con polvo blanco en el piso donde se acostará el cliente), encender velas, hacer invocaciones, entre otras cosas, debido a sus conocimientos.

En resumidas cuentas, el Banco deberá:

1. Pedir los permisos espirituales antes de realizar cualquier tipo de trabajo.

2. Preparar el altar y/ o portal (Altar mayor que le da vida a los demás altares y espiritistas que están en la zona, los cuales pueden ser muchos) donde se realicen las invocaciones.

3. Despojar (limpiar o purificar) a la materia, ocuparse de su limpieza espiritual.

4. Fomentar la unión espiritual, la hermandad y el respeto dentro del mundo espiritual, sobre todo entre los miembros que integran la caravana o hermandad (grupos de personas que acuden a la montaña de Sorte a consultar).

5. Asistir, atender y canalizar a los espíritus encajonados (incorporados).

6. Mantener el orden y la disciplina dentro del portal (zona de trabajo o invocación en la montaña)).

7. Organizar todo lo necesario para que las ceremonias que se lleven a cabo dentro del culto, se efectúen con el debido respeto y dentro de las enseñanzas de María Lionza.

Son sólo algunas de las tareas que debe cumplir el Banco dentro del Culto Espiritista Venezolano.

La ceremonia de coronación. Es una ceremonia de ascenso que de le hace a un banco en la religión venezolana. Cuando un banco es reconocido por sus colegas como alguien de mucho respeto y sabiduría en el ocultismo, y cuando muchos de sus clientes reconocen y tienen testimonio de la efectividad de sus trabajos, le realizan una ceremonia especial de ascenso, en la cual ese banco recibe honra y prestigio, a tal punto de utilizarlo como maestro para los bancos en formación.

Médium o Materia.

Los médiums o materias, son las personas, hombre o mujer (a veces utilizan niños), que prestan sus cuerpos para que descienda un espíritu en ellos y se manifieste abiertamente a los presentes que estén consultando. Algunos líderes han hecho el intento de unificar doctrinas y fundar asociaciones de dirigentes y adeptos, pero no han llegado a un consenso. Han tratado de poner en orden la gran cantidad de espíritus a través de la creación de líneas o cortes; sin embargo, no se ha extendido entre los practicantes. A pesar de que la figura de María Lionza aparece en el centro de cada altar, el número de espíritus invocados ha aumentado notablemente. Son pocos los médiums que tiene la suficiente preparación para recibir un espíritu tan fuerte como el de la figura central de este culto, María Lionza.

Las actividades mágico-religiosas se realizan, preferentemente, los fines de semana (sábado y domingo) en centros dirigidos por bancos (Sacerdotes o guías espirituales de los ritos y ceremonias), que pueden ser hombres o mujeres. Los días lunes no realizan ninguna clase de invocación, porque ellos aseguran que en ese día es en que se mueven los espíritus malos o de baja luz. Los bancos o sacerdotes son autodidactas y su éxito depende de sus conocimientos ritualísticos y su carisma personal. Cada sacerdote o banco establece sus propias reglas. Los médiums llamados materias, reciben a los espíritus en trance provocado por autosugestión, inhalación de humo de tabaco, consumo de alcohol y a veces de droga.

Los médium se quitan la camisa y los zapatos, ellos dicen que es necesario tener contacto con la tierra para que los espíritus bajen más fácilmente en él. Se colocan escapularios o cruces en el cuello, se colocan en frente del altar y rezan un padre nuestro o un ave maría. No permiten que se crucen los brazos o las manos durante la sesión, porque según ellos los espíritus se alejan.

Los sacerdotes riegan a los adeptos o consultantes con aguardiente y soplan humo de tabaco a los médiums para iniciar la sesión. Según ellos, para su purificación. Algunos espíritus se manifiestan de manera tranquila y otros de forma violenta, el banco o sacerdote guía tiene que cuidar al médium para que no se lastime. Después de un período de gran excitación, casi todas las materias o médiums se calman y pueden comenzar las consultas.

La posesión de los fieles o seguidores de María Lionza por los espíritus es esencial en el culto, cuya influencia indígena en este sentido es más notable. Los fieles también tienen la obligación de llevar todos los objetos necesarios para el ritual y a menudo deben pagar precios elevados propuestos por los propios espíritus. Casi siempre se trata de despojos (liberación de malas influencias) o ritos de purificación con agua, esponjas mágicas, esencias, humo de tabaco, alcohol y velaciones. Estas últimas son las prácticas más conocidas en la actualidad, pero cada día más se está consultando a los espíritus para perjudicar a terceros, como venganza. El paciente, se coloca en el suelo, el banco o sacerdote hace dibujos alrededor de su cuerpo con polvos blancos (pueden ser figuras de estrellas de cinco puntas, flechas, figuras triangulares u ovaladas), luego se encienden velas a lo largo de las líneas de las figuras y se echan flores o sangre de animales sacrificados, se sopla tabaco, se riega esencias herbales o ron sobre el cuerpo del paciente, según las indicaciones sobrenaturales o las órdenes del banco. Esto lo hacen para crear protección alrededor de la persona contra posibles hechizos. Las flechas son para proteger con la corte indígena y los triángulos son para que las tres potencias guarden a la persona de cualquier mal.

No existen ritos de iniciación propiamente dicho para ser un médium, pero las velaciones sirven para –destapar o iniciar- un nuevo médium y para que los espíritus se acerquen con mayor facilidad. A veces se lava la cabeza de un futuro médium con cocciones de hierbas. Para realizar trabajos importantes suelen organizarse peregrinaciones algunas veces al año, especialmente, en Semana Santa o el 12 de Octubre, el día de la Raza. Estas celebraciones estarán en dependencia de las particularidades de los adeptos que las realicen.

Al principio el médium solo recibe un espíritu, considerado su guía o maestro, pero luego se va familiarizando con otros espíritus, recibiendo otras entidades en su cuerpo. Un médium debe concentrarse mucho, cuando tiene mucho éxito en su labor de bajar espíritus, generalmente se independizan montando su propio centro y llevándose una cantidad de clientes. Un médium puede ser médium y banco al mismo tiempo, pero cuando entra en trance, es necesario tener ayudantes.

Cuando los espíritus bajan, el banco está atento para identificarlo, los espíritus indios se manifiestan de manera muy brusca, habando entrecortado y bebiendo mucho aguardiente. Los espíritus negros hablan rápido y son muy vulgares en su hablar. Cuando el banco identifica al espíritu manifestado, lo viste con los atuendos correspondientes. A veces un médium traspasa un espíritu a otro médium, colocando su frente en la frente del otro.

Escuelas Espirituales.

En Caracas hay escuelas especializadas diseminadas en toda la ciudad, donde por intermedio de avisos en la prensa, consiguen alumnos que están interesados en conocer los por menores de la práctica ocultista; el conocimiento de las hiervas, los perfumes, aceites y el manejo de los diferentes conjuros para dominar a terceros. De entrenarse como materia o médium y de capacitarse en conocimientos superiores para pasar de médium a banco. Son cursos sumamente caros, pero llega mucha gente a capacitarse.

· Videos del culto a Maria Lionza

1. http://www.youtube.com/watch?v=RTUHX6UvkXw

2. http://www.youtube.com/watch?v=uZ-kG_YEMnA

3. http://www.youtube.com/watch?v=EIaABRfNMEI

4. http://www.youtube.com/watch?v=H-Kzi38d6h0

5. http://www.youtube.com/watch?v=9j3zzey1WPs

7. http://www.youtube.com/watch?v=zO0g2UH-55A

SATANISMO NA DISNEY

SATANISMO NA DISNEY (5 PARTES)

Quando mostrei este vídeo para minhas filhas de 10 e 11 anos elas comentaram o seguinte: Por que tudo aquilo que a gente gosta é do Diabo??? Este é um questionamento que é complexo e é preciso uma enciclopédia para explanar as razões de tal infelicidade. Mas infelizmente o Diabo atrai os homens com iscas que nos seduzem. Satanás não conseguiria arrebanhar a maior parte das pessoas se ele não usasse de sutilezas. Nas músicas, nas paixões, nas facilidades, nos crimes, nas drogas e também na TV e Cinema o Diabo sempre encontrará formas de seduzir os incautos. A Disney exerce atração nas crianças do mundo inteiro, pelos seus personagens e roteiros com final feliz, mas em muitos detalhes vemos mensagens subliminares que ofendem a Deus e o modo de vida cristã. (Comentário do Valdemir Mota de Menezes, o Escriba)

SATAN CHURCH LED BY LUIZ HOWARTH – VALDEMIR MOTA DE MENEZES

In the early 80’s, Brazil learned that existed in Sergipe Church of the Devil, led by astrologer Ceará, Luiz Howarth. He built a church in the shape of a coffin in the city of Socorro, the temple of Lucifer rebelled Sergipeans Catholics, led by Metropolitan Archbishop Don Luciano Duarte Cabral. This sought the governor and asked Augusto Franco steps to end what he called an embarrassment to the state. Pressured by the religious, the governor ordered study the possibility of expropriating the Church of Satan. Augusto Franco informed that before the intended expropriation reunite him with the archbishop, Luiz Howarth sent word that kept the program on Radio Liberty / AM. “I will not discuss anything with the archbishop, If I only do meet with Pope them.” Not There was a meeting and announced government expropriated and demolished the church, (By Valdemir Mota de Menezes, the Scribe)


COMBAT SPIRITUEL – PAR VALDEMIR MOTA DE MENEZES

Le Scribe Valdemir Mota de Menezes fait part de son expérience en tant qu’il a été victime d’une flèche maligne en 2011, tout en priant. Les images de la vidéo montre comment il était sa bouche, après avoir été frappé par le mal de fléchettes afin que le scribe ne pas continuer d’intercéder pour le peuple.

HIPUPIARA E A FEITIÇEIRA

A LENDA DO HIPUPIARA

A descrição desta criatura nos remete a lembrança do elefante-marinho, estranhamente um animal desta espécie veio parar em São Vicente. Mas o que importa é que de fato se trata de uma ação malígna, pois uma feitiçeira já havia avisado a india Irecê que os encontros dela com o indio Adirá, era contrario a vontade do Diabo (espíritos do mar) (Comentário: Valdemir Mota de menezes, o Escriba)
————————————————
A lenda Hipupiara
Naquele tempo, embora São Vicente fosse a sede ou cabeça da Capitania do mesmo nome, os capitães-mores ou governadores já residiam em Santos, de onde dirigiam a terra e o povo de sua jurisdição, e isso desde que Brás Cubas o fizera, em seu segundo governo de 1552.
Entretanto, costumavam os capitães-mores manter na Vila Capital, para atendimentos de rotina e articulações necessárias, um capitão de sua confiança, por vezes causando complicações que obrigavam o substituto a ir a Santos, por terra, pelo Caminho de São Jorge, que era o mais curto, ou por água em circuito, seguindo pelo braço do Iriripiranga (atual Casqueiro).
Era o que acontecia em 1564, quando governava a capitania o capitão-mor Pedro Ferras Barreto, que tinha sede e residência na mesma casa do Conselho ou Senado da Câmara, em Santos, enquanto fazia suas vezes na Vila de São Vicente o capitão jovem e impetuoso Baltazar Ferreira, filho do nobre Jorge Ferreira, que já fora capitão-mor e ainda o seria, pela segunda vez, pouco tempo depois.
Baltazar – desde que seu irmão Jerônimo fora aprisionado e comido pelos rudes tamoios de Maenbipa e Ubatuba, num ataque à Bertioga, ocasião em que ele escapara do mesmo fim pelo heroísmo dos irmãos Braga, e tendo em vista a sua belicosidade quase irresponsável – fora afastado por seu pai, indo residir em São Vicente, fora das lutas permanentes que o porto grande representava, de ataque ou defesa. Residia o capitão Baltazar na Casa de Pedra, misto de sede de Governo, fortaleza e cadeia pública onde o donatário Martim Afonso despachara e residira, de janeiro de 1532 até maio do ano seguinte. Tinha ele uma índia escrava, que pertencia a seu pai mas estava também na Casa de Pedra, por ser pessoa de extrema confiança. Chamava-se Irecê e o servia em todos os setores domésticos.
Apesar da confiança que merecia, Irecê, por ser escrava e por gostar de um escravo, que trabalhava numa fazenda do continente fronteiro, e era índio como ela, praticava fugas noturnas, para encontrar-se com seu Andirá, bem avançada a noite, na Praia da Vila, a salvo dos olhos mexeriqueiros.
Apenas uma índia velha, tida como feiticeira, que vivia ali perto, no morro vizinho, sabia das suas andanças noturnas e dos encontros com Andirá, e foi ela que um dia lhe fez ver que o capitão Baltazar era um moço bom, amigo dos índios, e não ia gostar de saber que ela se encontrava com Andirá na calada da noite e que tinha na cabeça a idéia de fugir com ele para as bandas do Sul. Irecê ficara muito espantada com as palavras da feiticeira, pois não contara a ninguém aquele segredo alimentado em seu íntimo…
A índia velha lhe dissera que era melhor contar o seu caso ao capitão, pedindo que a ajudasse, que lhe permitisse casar com o seu Andirá. O capitão Baltazar poderia até dar um jeito… Completando o conselho, a índia velha terminava com um aviso:
– Irecê… os espíritos do mar não gostam disso, não… e, de repente, podem mandar um castigo pr’a você!
Assim, naquela noite, foi com muito medo que Irecê realizara mais uma das suas fugas noturnas, para o encontro na beira do mar, parecendo-lhe ver a figura da velha espiando ou um vigilante escondido para prendê-la. Estava resolvida a contar a Andirá o sucedido e ver o que ele decidia.
A noite estava muito quieta, e um vento brando e morno vinha de longe, da Ponta da Capetuba. A baía estava mansa como nunca e o céu muito claro. A vila inteira dormia, encarapitada no pequeno outeiro. Irecê já estava na praia e viu à beira d’água a canoa em que Andirá sempre vinha, mas Andirá mesmo, não estava.
A índia emitiu um piado de pássaro noturno, comum entre eles, mas não teve resposta. Era estranho, muito estranho. Já ia voltar, cheia de pressentimentos, lembrando-se das palavras da índia velha, e caminhava em direção ao campo de Jundú, que mediava entre a praia e o outeirinho da Vila, quando ouviu dois urros pavorosos, como de jaguar ferido, e viu em seguida, mal divisado na sombra do próprio jundú, um vulto enorme, gigantesco, que caminhava esquisitamente, os braços abertos, uma cabeça comprida e desmedida, com uma altura de quase três metros. Parecia-lhe um “curupira”, um fantasma do mar ou das florestas. Parecia tudo menos gente, pelo tamanho e pelos gritos de animal que dava. Decerto era mesmo o demônio e era o castigo lembrado pela feiticeira…
Irecê, toda em tremores, correu como pôde para a Casa de Pedra. Foi bater à porta do capitão, embora sabendo que ele dormia. Chorava e gemia alto, para que ele ouvisse, vencendo o medo de um tal ato. Baltazar Ferreira perguntou-lhe o que queria e não deu importância ao que ela contava apavorada. Gritou por detrás da porta que não fizesse muito barulho, que fosse ver outra vez, e ver bem, para que ele não se levantasse à toa e não fosse de espada ao encontro de uma invenção. Ai dela se isso acontecesse.
Irecê ficou desesperada e, só então, viu que o capitão não estranhava porque estaria ela acordada e na praia àquela hora… Tornou a correr ao jundú, mas, por outro lado, saindo pela porta da torre de vigia, na base do outeirinho. Correu como podia ao jundú; de uma certa distância, viu o fantasma no mesmo ponto e voltou ainda mais depressa, chamando seu senhor, afirmando em voz lamentosa junto à sua porta, que era bicho horrível e gigantesco. O bicho decerto queria sangue, e ameaçava toda a vila!… Irecê pedia ao capitão que corresse enquanto era tempo… talvez fosse o demônio… e seria bom chamar os padres do Colégio para esconjurá-lo!…
Irecê perdera o controle de si mesma, desatinava, e Baltazar Ferreira não tivera outro remédio. Saiu quase como estava, metendo o gibão de qualquer jeito e tomando da espada, que ficava sempre ao alcance de seu braço. A índia caminhou logo atrás dele.
Quando iam atravessando o grande campo de jundú, ouviram-se novos urros e gritos roucos da aparição, e logo Batazar Ferreira viu, à pequena distância, o monstro que Irecê descrevera.
– Tu tens razão – disse ele -, é mesmo coisa grande e feia!… Mas vou ver de perto!…
O bicho monstruoso, parecendo adivinhar a intenção de Baltazar, pôs-se a caminhar, gingando como um bêbado em direção da praia. Com grande resolução, o filho de George [sic: correto é Jorge] Ferreira, que enfrentara a fúria dos tupinambás na Bertioga ao lado dos Bragas e de seu irmão, embora não pudesse ainda dizer que monstro seria aquele e sem acreditar muito em demônios e aparições, correu para cercar o estranho animal – que devia ser um gigante marinho, capaz de caminhar como se estivesse em pé. Desembainhando a espada de guerra, do mais puro aço de Toledo, pôs-se à frente do animal, que parecia, pelo tamanho e pela grossura, um elefante em forma quase humana, tendo os pés como se fossem barbatanas.
Baltazar Ferreira raciocinou depressa. Já tinha ouvido falar de tais monstros, não no Brasil, mas na Europa, nas terras frias do Norte. Nunca os vira, pois nascera em Santos, e menos ainda em pé, naquela postura ameaçadora, como ele estava agora, roncando e dando uivos pavorosos. Segurou com força o copo da pesada espada e deu tremenda estocada à altura do ventre do bicharoco, atravessando-lhe o corpanzil. O animal fez um movimento furioso com os braços e tombou sobre o capitão vicentino, urrando com mais força e esguichando sangue.
Rápido e calmo, Baltazar, sem nada ver, pela sangueira quente e grossa que lhe emprestara os cabelos e descia sobre todo o rosto, saltou para o lado, deixando que o bicho se estatelasse na areia.
Com os gritos de Irecê, que temia pela sorte do amo, já chegavam guardas da Casa de Pedra, escravos da vizinhança e alguns índios da base do morro. Naquele mesmo instante, corria o jovem capitão o maior perigo do seu estranho combate. O Hipupiara – que era o nome do monstro marinho, segundo disseram depois os índios, cujo significado era “demônio da água” – recobrara um pouco de energia e, num último arranco, escancarando a bocarra, entre urros, precipitava-se sobre ele, de surpresa. Baltazar só teve tempo de recuar, metendo-lhe um golpe sobre a cabeça, mais como defesa, vendo-o então arrastar-se pesadamente, como se quisesse fugir para dentro do mar.
Com a chegada daquele verdadeiro socorro de homens armados, a cena terminou. Vários daqueles homens foram alcançar o monstruoso animal já nas primeiras maretas, retirando-o das águas como em agonia.
O Hipupiara foi arrastado para a Vila, segundo disseram, e ali ficou exposto até o fim daquele dia, ao que consta para evitar crendices e superstições exageradas entre o povo.
Conforme o relato de um dos cronistas da época, Baltazar Ferreira “saíra todavia desta batalha tão sem alento, com a visão deste medonho animal ficara tão perturbado e suspenso, que perguntando-lhe o pai, que era o que lhe havia acontecido, não lhe pôde responder, e assim como assombrado, sem falar coisa alguma por um grande espaço”.
Perdurou por muito tempo, em São Vicente, em Santos e por todo o litoral, a lembrança, mista de horror, do fantástico Hipupiara. Estrangeiros de vários países exploraram, mais do que os brasileiros, a história do fabuloso animal aparecido naquele ano de 1564. Ninguém contudo se lembrou de perguntar ou comentar a primeira parte do pequeno drama. Ninguém falou da única vítima presumível do monstro vicentino, daquele pobre Andirá, que fora causa das fugas noturnas de Irecê, e que nunca mais apareceu, deixando como lembrança, entre o mistério e o silêncio, aquele vestígio material, a sua pequena canoa e seus pertences, à beira do mar.
Em verdade, ninguém procurou saber se ele morrera – e se fora, como parecia, o primeiro e único tributo pago pela Vila ao Hipupiara. Somente Irecê, a índia de Baltazar Ferreira, a pobre heroína ocasional daqueles registros aparentemente lendários, considerou real e chorou a morte assombrada… do seu herói e quase raptor.

LEGGENDA DI HIPUPIARA PER VALDEMIR MOTA DE… por Scribeofgodvaldemir